domingo, 9 de octubre de 2011

Alma DDB, lo mejor no es el café, que también.

Me encuentro sentada sobre la secadora en el cuarto de lavandería del Flamingo. No sé si también me leéis en twitter, pero hace un par de días el hecho de poner una lavadora se convirtió en una experiencia traumática. Se ve que los ocupantes de estos apartamentos tienen lavadora a modo de florero, y que, si la enciendes, se ven poseídas por un ente satánico que escupe agua y cabalga por toda la cocina.
Así que aprovechando este momento tan americano de hacer la colada, me dispongo a saldar mis cuentas con el blog.

Empecemos hablando de... ¡La primera semana en la agencia!
Y es que el lunes fue nuestro primer día en Alma, según dicen, unas de las mejores de mercado hispano, con clientes de la talla de McDonald's y State Farm.
Dándonolas de autóctonas, Fomb y yo decidimos hacer el trayecto en autobús. 1:15 según Google Maps. Craso error, amigos. Yo, cumpliendo con las expectativas en cuanto a mujeres y orientación, apunté la dirección mal. Así que, cuando empezamos a sumergirnos en un ambiente auténtico del Bronx, decidimos preguntarle al señor conductor. Hay que decir que los conductores de autobus de aquí son casi todos negros y de lo más simpáticos. Sin ir más lejos, este ni si quiera nos había cobrado los 2$ del billete. Unos cuantos aspavientos, muestra de dirección escrita y muecas después, nos informó de que nos dirigíamos en la dirección opuesta.
Todo esto a las 9:10 am, teniendo que estar en la agencia a las 9:30. Pillamos un taxi como si nos fuera la vida en ello. Una chica sudamericana al volante, que, en vez de guiarse con un GPS, se dedicaba a llamar por teléfono para que le dijeran dónde era, cosa que nos causó cierto desasosiego, aunque llegamos sin mayores incidencias.

La verdad es que el edificio donde está la agencia mola un montón. Desde sus oficinas en la cuarta planta puedes ver toda la bahía, los barquitos y el sol reflejando en el agua. Y el nombre es bonito, ¿no? Alma.


Pues la gente que trabaja allí no iba a ser menos. Llegamos navegando en un mar de sonrisas (toma cursilada) hasta que de repente, al doblar una esquina... colisioné con una barrera de puffs. Tranquilos no me caí, aunque en la época de la Super Pop habría escrito un bonito "tierra trágame". Sin más conflictos, nos encontramos con Javi, Janessa y Marly, y una vez reunidos los cinco, comenzaron las típicas presentaciones, con el típico tour por toda la agencia, en el que te vas parando por todas las mesas sonriendo, diciendo tu nombre y lo encantados que estamos todos de conocernos, mientras intentas recordar su nombre, que con los nervios se te van olvidando inevitablemente.

Con los nombres que sí nos tuvimos que quedar en el momento fue con Juan Diego Guzmán, Alex Ohannessian y Danilo Lauria. Ellos trabajan para las cuentas de State Farm y McDonald's y en principio son los que nos van a dar los brief.

Que, por supuesto no se iban a hacer esperar. Una vez terminadas las presentaciones, Alex y Danilo nos dieron un brief de McdDonald's. Y Juan Diego nos pidió que le enseñáramos nuestra carpeta y nos dijo que nos llevaría en algún brief del One Show o el D&AD. Mola, ¿no?

Y bueno, de la agencia resaltar el buen rollo y la tranquilidad que se respira, que casi todo el mundo habla español o que al menos lo entiende, que hay café gratis (!se acabaron los 55cent de la máquina que funciona un día sí y otro no!) y que los días que hay meetings hay comida gratis. Esto es pura ley de Murphy, si llevo comida, hay, si no llevo, no hay. En fin. Mmm... también el futbolín, que me recuerda al estudio y me hace sonreír. La xbox y la Wii en las que siempre hay alguien jugando, las paredes para pintar con rotulador (y que no se enfadaran demasiado cuando escribimos con rotulador que no se borraba; ni cuando hice saltar la alarma de toda la agencia al abrir una puerta de salida de emergencia, x) ), y el cubículo acristalado aka jaula de experimentación en el que nos dejan pensar.

Así que, por el momento, y sin interés ni signos de que la cosa vaya a cambiar, Alma mola un montón.

P.D.: las fotos son de Fomb, a mí se me va la cabeza y aún no he hecho casi ninguna, x).

viernes, 30 de septiembre de 2011

De cómo perdimos el piso

Y encontramos otro.
Pues sí.
Como dirían los Chichos, todo lo que piensas tú, son ilusiones, son ilusiones. Después de mil llamadas a España y conversaciones en portuñol-inglés con nuestro realtor, se nos adelantan otros tipos con contrato para cinco meses. Si es que los Short Terms lo pasamos muy mal.
Y de repente todo se vuelve muy gris a pesar de que hay un sol que podría competir con el mismísimo infierno. Es curioso, pero cuando algo sale mal, parece que todo lucha por ir peor. No teníamos ningún piso que ver, habíamos cancelado la reserva en el hostel, nadie coge el teléfono y, como dato personal, me duelen tanto los pies de patear South Beach que creo que voy a empezar a andar de rodillas cual penitente.

Algo que he aprendido es que no hay que rendirse. Y para no rendirnos lo primero que hay que hacer es no perder la esperanza. Así que venga, pensamiento positivo y nos vuelven a llamar del Flamingo's Condo. Nos ofrecen un estudio muy mono. El único problema es ese, que es un estudio. Así que estamos planeando nuestro viaje a IKEA para comprar un Biombo dador de algo de intimidad.

Después de dar la señal del piso para que no nos lo volviera a quitar algún alma descabellada nos volvimos al hostel, donde nos esperaba Mónica para ir un ratito a la playa. Qué bonita. Qué tranquila. Gaviotas, palomas, y otros pajaritos muy monos. Las casetas de los vigilantes de la playa. El agua caliente y un cielo que parece un mundo. Creo que no voy a tardar a acostumbrarme a esto.

Un poco más tarde nos esperaba Chico. Os presento a Chico: es de Cádiz y ha venido con una beca, como buen español, a hacer un curso de inglés. Y como buen español, decidimos juntarnos con españoles. Porque qué coño, a todos nos gustan que nos entiendan y que se rían de nuestros chistes porque los pillan, no como palmadita en la espalda. Así que nos fuimos con tres Vascos más a celebrar esto de estar en Miami.
Acabamos en Mango, una discoteca de Ocean Drive altamente recomendable si te gusta el reggaeton, la salsa y no tienes muchos escrúpulos, ni nada que hacer al día siguiente. Maldita resaca caminando bajo el sol.

Y ayer entramos en nuestro maravilloso estudio.
¡Al fin mi ropa en un armario!
Y lo mejor de todo: llegó el momento de HACER LA COMPRA. Casi me da un algo en el supermercado. Primero, para encontrarlo. Fuimos a un Publix, pero antes de dar con él, entramos en un Gourmet Market, en uno sudamericano donde vendían todo era marca Goya y tamarindo, y al mall, en Lincoln Road, donde lo que vendían era ropa. Aunque el Publix tiene de todo, creo que no es mi mi Mercadona americano.
Y después, para comprar. He de decir que aquí es todo brutalmente grande y las proporciones son absurdas. O cuatro zanahorias u 11 kilos. 1 estropajo, 10 estropajos. También tienen cosas rarísimas, y no tienen otras que en España son fundamentales. Compré bastante capricho innecesario aka curiosidad local. Pero por lo demás, como en casa, hice una compra inconexa.
Entre mis pies y la ida de olla en la compra, tuvimos que volver en taxi. Una vez en nuestra querido Condo me dediqué a quedarme atrapada en una zona de servicio, y sin tarjeta (para entrar y salir de cualquier sitio tienes una tarjetita con tu foto. Yo tengo la cara de otra, pero bueno). Menos mal que nuestro amigo Juan, uno de los de seguridad, ya me ha dado su número por si tenemos cualquier problema de ese tipo.

Así que ya estamos en casa. Sonrío.

lunes, 26 de septiembre de 2011

En busca del piso perdido

Pues como ya he dicho, ¡tenemos piso! (no decir muy alto hasta mañana, repito). La verdad es que quién lo iba a decir. Al salir de la ducha Fomb me ha llamado la atención sobre la que estaba cayendo detrás de la ventana. Hacía tanto que no veía llover así. Y enseguida piensas en colocarte un jersey y unas botas peludas, pero resulta que fuera hace un calor de mil demonios, que unidos a la humedad ofrecen un espectáculo de lo más pegajoso. ¡Y yo que esperaba darme baños de sol!

En fin, nos encaminamos a la calle después de tomar el peor café del mundo. En serio, desde que me monté en el avión no dejo de ver esa ridícula leche en polvo que parece que le estás echando droga a un café desaforadamente aguado. Llueve, pero hace calor, pero llueve, pero hace calor, me mojo, las calles se inundan y a nosotros no se nos ocurre otra cosa que comprarnos unos ponchos impermeables. Menos mal que aquí nadie nos conoce.


Nos fuimos a un MetroPCS y nos pillamos un móvil. Tienen una promoción muy guay de tarifa plana en llamadas y mensajes por solo $40 al mes. Y si quieres también llamadas al extranjero solo tienes que pagar $60.
Después fuimos a una agencia inmobiliaria, donde NADIE entendía ni papa de español. Así, que nos reímos un rato los unos de los otros hasta que llegó un señor hispano que tenía un piso que enseñarnos. Y bleh, estaba bien. Muy bien incluso. Pero eso fue antes de ver EL PISAZO DEL SIGLO.

En el flamingo Condo, un pisito la mar de mono, con suelo enmoquetado y blandito que te dan ganas de revolcarte sobre él. Piscina, gimnasio, peluquería, licorería y tienda de mascotas en el mismo edificio. Y ni tan caro.

Después de nuestro maravilloso hallazgo nos perdimos por la Española Way para almorzar. Encontramos un italiano regentado por presuntos italianos, aunque todo indica que eran mejicanos.


Destacar que mi ensalada César consistía en una lechuga ENTERA con un filete puesto encima. Puro constructivismo.


Y de momento, eso es todo. Ahora vamos a descubrir algún bar.
Adiós, querido diario.

STEP TWO: el piso

Supongo que habéis cruzado los dedos muy fuerte, porque ¡habemus piso!
Y la verdad es que ha sido fácil. BUENO.

Recapitulemos. Realmente llevamos más de un mes viendo páginas de alquiler, agencias, contactando con realtors y enviando e-mails que aún siguen esperando respuesta. Pero ha obtenido su fruto. Un saludo especial a Clara, que nos pasó el contacto, Jeremiah Thompson, un brasileño de lo más simpático.

La cosa es que cuando te dan un destino de QA, y este resulta ser Miami, también te adjuntan una serie de datos interesantes, como que te conviene vivir en South Beach si quieres tener una vida decente o que molaría que te alquilaras un coche para trasladarte hasta la agencia.
También te dan una serie de nombres de realtors. Realtors? Espero que te esté sonando a chino como me sonó a mí. Son personas que se encargan de buscarte piso. Los hay de muchas clases: algunos cobran un fee y otros no; especializados en vacational rental, en short term o en long term. Y los más importante: los que te hacen caso y los que no.

Cuando encuentras uno que te hace caso tienes que asegurarte que trabaja short term. A nosotros nos ha sucedido que prometían hablar con los dueños para que dejaran alquilar sólo tres meses, tú coges, te emocionas, y al final no, y tú y tu emoción en un pozo.
Así que, como con todos los procesos hasta convertirte en todo un autóctono de Miami: ÁRMATE DE PACIENCIA.

Otras opciones para buscar piso o contactar con realtors son:
- Entrar en craiglist. Además, hay de todo. Puedes encontrar desde una bicicleta a muebles y estoy segura de que si buscas con ganas, pareja.
- Ir directamente a los Condos (urbanizaciones de edificios que cuentan con gimnasio, piscina y tiendas. Todo sin salir del recinto) y preguntar si tienen algo disponible.
- Buscar en el Heraldo de Miami (me lo recomendó una realtor que no tenía nada que ofrecerme. Realmente no sé si estaba riendo de mí).

También deberías tener en cuenta que si vienes a Miami de Octubre a Diciembre tienes la suerte de coincidir con la temporada de huracanes y con la High Season, así que los precios se vuelven ridículamente desorbitados y tu pelo en un auténtico desastre Prepara el bosillo y, yo en mi caso, también tuve que preparar psicológicamente a mi madre.

Como consejo os diría que, si os importa poco la intimidad, os pilléis algo de dos o tres bedrooms para más personas. Las camas de matrimonio pueden llegar a ser hasta King Size, con lo que ni os rozaréis, ya que un piso bien de dos dormitorios en High Season puede andar entre $1700 y $2300. Y que si el apartamento incluye los gastos de luz, internet y tele mejor, porque no se suelen tener en cuenta y al final el precio se te va de las manos.


PD: Realmente para mí el STEP TWO es el avión, pero como acabamos de encontrar piso (no lo digáis muy alto todavía) me apetecía hablar de ello.

Miami, here we are!

O eso parece por las palmeras y los carteles, porque si nos fijamos en el tiempo no sería de extrañar que Noé de un momento a otro apareciera surcando la calle. Sí, amigos, está lloviendo como si no hubiera mañana, ni hoy, ni nunca. Supongo que es lo que tiene el clima tropical, y por lo menos ya me siento menos culpable por haber metido ocho millones de jerseys en la maleta. Eso sí, ¿por qué no escuché a mi madre cuando me dijo que metiera un impermeable?

El viaje fue muy bien, algunas de turbulencias y la arcada insufrible de "Algo Prestado" amenizaron las 9 horas de vuelo. Al llegar al aeropuerto tuvimos que pasar un millón de controles, pero nada que el I-20 y una sonrisa de no-me-entero-pero-vale no pudieran sortear.



Pillamos un taxi hasta nuestro hostel, aka, habitaciones carcelarias. Lo mejor del lugar es que está lleno de guiris buenorras para los chicos y extranjeros interesantes para las chicas. Casi todos australianos (¡qué bueno lo que te espera Din Don!). Por el momento os recomiendo el lugar. Se llama South Beach Hostel. Es el clásico albergue de backpackers, del que destaco el wifi, la música de las zonas comunes y la sencillez, extremada sencillez, y limpieza de los baños y habitaciones. Y por supuesto, el precio.

Supuestamente teníamos que empezar la búsqueda exhaustiva de piso, pero con la que está cayendo no sé como nos las vamos a apañar. ¡Cruzad los dedos!

domingo, 25 de septiembre de 2011

Miami, here we go!

Aún no tengo muy claro dónde voy a ir. Cada vez que le cuento a alguien dónde voy a estar en los próximos meses me devuelve una visión de lo que ellos imaginan que es Miami.
Algunos ejemplos:





Miami según mi madre.




"A ver si tienes suerte y te pilla un huracán, ¡que esa experiencia no se vive todos los días!" Mi padre alegrándome el día.








Mis amigos dreams.



En unas horas sale nuestro vuelo para Miami y podré comprobar todo esto en primera persona. Me he despertado tres horas antes de lo esperado, como los niños cuando no pueden dormir porque al día siguiente se van de excursión. Me encanta esa sensación.

Así que ya iré contando cómo hemos llegado. Tampoco os vais a librar de que os cuente qué hicimos para encontrar el vuelo y nuestro futuro apartamento.


Yiha! ¡Que nos vamos!

FIRST STEP: El Papeleo.

Empezamos con la parte de logística. Y es que una vez elegido tu destino de Quarter Away debes hacer dos cosas:
Alegrarte de ser ciudadano europeo, en el caso de que tu destino sea Londres, París, Hamburgo, Berlín o Amsterdam; armarte de paciencia si tus futuro está en EEUU.

Realmente no es nada difícil, pero de primeras es un auténtico follón.

Para ir a Miami, como para cualquier parte de los United Estates, necesitas tener el visado preparado. Y para tener el visado preparado debes seguir los siguientes pasos:
- Tener el pasaporte en regla.
- Una foto 5x5.
- Certificado del banco de que tú o tus papás tienen unos $7000 en la cuenta por trimestre que quieras pasar fuera. (Yo lo hice para 6 meses a pesar de no saber dónde voy a pasar el siguiente quarter, así me ahorro todos estos quebraderos de cabeza)
- Pedirle el I-20 a Cheryl. (Hazlo con un poco de tiempo, yo perdí mi primera cita con la embajada porque cuando lo pedí yo, ella estaba de vacaciones)
- Rellenar el formulario SEVIS y pagar su tasa correspondiente, alrededor de $200.
- Rellenar el formulario de entrada a los Estados Unidos. Sí, ese que te pregunta si alguna vez has traficado con niños o has practicado el genocidio. Es un tanto largo, así que puedes pasar como 2 horas rellenándolo. Lo bueno es que te la opción de ir guardando, con lo que puedes rellenarlo por partes. Ten preparada una foto 5x5 en formato digital con muy buena calidad. Además, desde la redacción (siempre he querido decir esto) te recomendamos que lo rellenes en la escuela. Seguramente te surgirán dudas y qué mejor que una Anita, una Andrea o un Francesc para poder resolverlas.
- Pagar en el Banco Santander los gastos de emisión de tu visado, son unos 110€ y tienes que llevar el comprobante a tu cita en la embajada.
- Pedir cita en la famosa embajada. Pídelo con tiempo, porque esto es lo que más se suele demorar. Pueden tardar hasta unas 2 semanas en darte la cita.

Obviamente, la embajada y sus funcionarios no cumplen ninguna norma temporal. Yo estuve esperando 4 horas hasta tener todos los papeles arreglados. En cambio, Fomb en tan solo 1 hora estaba listo. Ve con tiempo y llévate un libro, ya que en la puerta te quitarán cualquier aparto electrónico. ¡Nada de Whatsapp, amigos, por unas horas!

Una vez salgas de allí, el visado te llegará a casa en pocos días.

¡Ya estás listo para embarcarte rumbo a las Américas!