lunes, 26 de septiembre de 2011

En busca del piso perdido

Pues como ya he dicho, ¡tenemos piso! (no decir muy alto hasta mañana, repito). La verdad es que quién lo iba a decir. Al salir de la ducha Fomb me ha llamado la atención sobre la que estaba cayendo detrás de la ventana. Hacía tanto que no veía llover así. Y enseguida piensas en colocarte un jersey y unas botas peludas, pero resulta que fuera hace un calor de mil demonios, que unidos a la humedad ofrecen un espectáculo de lo más pegajoso. ¡Y yo que esperaba darme baños de sol!

En fin, nos encaminamos a la calle después de tomar el peor café del mundo. En serio, desde que me monté en el avión no dejo de ver esa ridícula leche en polvo que parece que le estás echando droga a un café desaforadamente aguado. Llueve, pero hace calor, pero llueve, pero hace calor, me mojo, las calles se inundan y a nosotros no se nos ocurre otra cosa que comprarnos unos ponchos impermeables. Menos mal que aquí nadie nos conoce.


Nos fuimos a un MetroPCS y nos pillamos un móvil. Tienen una promoción muy guay de tarifa plana en llamadas y mensajes por solo $40 al mes. Y si quieres también llamadas al extranjero solo tienes que pagar $60.
Después fuimos a una agencia inmobiliaria, donde NADIE entendía ni papa de español. Así, que nos reímos un rato los unos de los otros hasta que llegó un señor hispano que tenía un piso que enseñarnos. Y bleh, estaba bien. Muy bien incluso. Pero eso fue antes de ver EL PISAZO DEL SIGLO.

En el flamingo Condo, un pisito la mar de mono, con suelo enmoquetado y blandito que te dan ganas de revolcarte sobre él. Piscina, gimnasio, peluquería, licorería y tienda de mascotas en el mismo edificio. Y ni tan caro.

Después de nuestro maravilloso hallazgo nos perdimos por la Española Way para almorzar. Encontramos un italiano regentado por presuntos italianos, aunque todo indica que eran mejicanos.


Destacar que mi ensalada César consistía en una lechuga ENTERA con un filete puesto encima. Puro constructivismo.


Y de momento, eso es todo. Ahora vamos a descubrir algún bar.
Adiós, querido diario.

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